martes, 12 de noviembre de 2013

el mundo por herencia

Textos escogidos de www.reyjusticianuestra.com
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“…de cierto te bendeciré
y multiplicaré tu descendencia
como las estrellas del cielo
y como la arena que está a la orilla del mar;
tu descendencia se adueñará
de las puertas de sus enemigos”.
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Así YaHVéH ratifica que Abraham tendría una prole tan numerosa como “las estrellas del cielo y… la arena que está a la orilla del mar”. ¡Inmensa! ¡prácticamente “infinita” si la quisiéramos imaginar!. Es obvio que se trata de una descendencia que excede a una sola nación así como las estrellas y las arenas del mar la exceden, porque el cielo que contiene “las estrellas” es universal y “las arenas” cubren todas las playas de la tierra.

Seguimos la zaga: de Isaac la Promesa pasa a su hijo Jacob, que luego de su “lucha” con el Ángel a la orilla del Jaboc, recibe esta Promesa/bendición:
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“Tu nombre es Jacob;
pero ya no te llamarás Jacob,
sino que tu nombre será Israel;
También le dijo Dios:

- Yo soy el Dios omnipotente:
crece y multiplícate;
una nación y un conjunto
de naciones saldrán de ti,
y reyes saldrán de tus entrañas”.
(Génesis 35:11)
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Nuevamente el cambio de nombre: de Jacob –“risas”– a ISRAEL –“DIOS LUCHA”– que inspira temor y tiene un significado universal. Y también implícitamente da a entender que ni el Dios de Abraham, ni su pueblo elegido, estaría contenido por fronteras.
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