viernes, 25 de octubre de 2013

soplados por el viento solano

Textos escogidos de www.reyjusticianuestra.com
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Estamos afirmando entonces que estas poblaciones protoeuropeas que se movían como “almas en pena” de un lado hacia otro buscando muchas veces la muerte en combate, contenían en su seno a la descendencia de los “hijos de Israel”/”casa de Israel”/”Efraín” desterrados en el año 722 a.C. de la región de Samaria, al norte del territorio del ISRAEL bíblico. Esta es la gran revelación que debemos entender para visualizar el evangelio en la historia. A estos pueblos se refirió nuestro Señor como “las ovejas perdidas de la casa de Israel”, y dio instrucciones a sus apóstoles para que les llevaran el evangelio sin demora y preferentemente (Mateo 10:5-7; Hechos 10:36). Y el hecho de que estuvieran compuestos de etnias mezclados y diversas confirma también la palabra profética que condenó a Israel(Efraín) a ser “zarandeado” y “mezclado” con las naciones, algo trágico para esa parte numerosa de una nación nacida de la elección y separación. La profecía sobre esto la leemos en Amos 9:9:

“Porque he aquí yo mandaré
y haré que la casa de Israel sea zarandeada
entre todas las naciones,
como se zarandea el grano en una criba…”

Y en Oseas 7:8:

“Efraín se ha mezclado con los demás pueblos;
fraín fue torta no volteada”
 
Y así, estos pueblos peregrinos y perennemente insatisfechos reconocieron y adoraron como su Señor y Dios a un israelita sacrificado en tierras para ellos muy lejanas, que sin embargo sentían familiares. ¿No es esto maravilloso? ¿No percibimos la mano de Dios/Elohim  -YaHVéH- yendo a buscar y rescatando al caído y sucio del muladar para volverlo a casa?.


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