viernes, 4 de octubre de 2013

dos ciudadanías


Textos escogidos de www.reyjusticianuestra.com
+

El evangelio nació siendo motivo de escándalo y contradicción entre los pueblos. Y esto porque convierte a ciudadanos de este mundo en súbditos de un Reino venidero y de este modo instala una tensión difícil de resolver entre fidelidades contrapuestas. Esto es, todo aquel que ejerce fe completa en el evangelio pasa a ser "peregrino y extranjero" en este mundo (al que debe renunciar) y se obliga a promover de muchas maneras -de todas las posibles- el Reino de Su Señor, la Luz que lo iluminó, que no es de este mundo.  Dice Filipenses 3:20:

"En cambio nosotros
somos ciudadanos del cielo,
de donde anhelamos recibir al Salvador,
el Señor Jesucristo".

Esta tensión entre dos ciudadanías -una terrenal y otra celestial- se vuelve oposición radical en los regímenes impíos, incluso colocando a aquellos que confiesan la fe cristiana bajo pena de muerte. Por eso el apóstol Pablo y los cristianos de aquellos días fueron acusados ante las autoridades del Imperio, cuyo césar demandaba adoración exclusiva, de estar provocando tumulto:


“Estos que trastornan el mundo entero
también han venido acá”
(Hechos 17:6)

¡Y cuantos Nerones nos ha dado la historia de todos los tiempos!. ¿Cuantos en la historia contemporánea han perseguido a los cristianos porque no le daban adoración exclusiva a ellos o su régimen entenebrecido por dioses falsos mensajeros del averno? Por eso el apóstol Pablo recuerda a los mismos tesalonicenses que recibieron el anuncio del Reino en medio de un gran tumulto aquello que los creyentes de todos los tiempos comprobaríamos de un modo u otro:


“...que nadie se inquiete por estas tribulaciones;
... que para esto estamos puestos”.
(1 Tesalonicenses 3:3)



(LEER COMPLETO)

+

+