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"...al final de los tiempos será confirmado
el monte de la casa de YaHVéH como cabeza
de los montes....y correrán a él todas las naciones"
Isaías 2:2
El epitome de los enemigos de ISRAEL es llamado en la profecía “el asirio” y su destrucción definitiva -la de los enemigos de Israel- vendrá de manos del Mesías/Meshiaj de ISRAEL. Este evento marcará Su retorno a este mundo, Su segunda venida como Rey triunfante, Y fundar sobre Si mismo el Reino de ISRAEL/SIÓN/JEZREEL, es decir, el reino de Dios o reino de los cielos de los evangelios. Dice Miqueas 5:5:
“Y éste (el Mesías/Rey) será nuestra paz.
Él nos librará del asirio
cuando venga contra nuestra tierra
y pise nuestras fronteras."
Habrá "nuevos cielos y una nueva tierra" y entonces todo será transformado, restaurado, inundado de Gloria e impregnado de una hermosura tal que no podemos imaginarla con nuestra mente carnal. Para vislumbrar algo -como sombras con respecto a lo que será una realidad radiante- podemos leer Isaías 51:3:
"Ciertamente consolará YaHVéH a Sión;
consolará todas sus ruinas.
Cambiará su desierto en un edén
y su tierra estéril en huerto de YaHVéH
se hallará en ella alegría y gozo,
alabanzas y cánticos".
y también Isaías 41:18-20:
“Haré brotar ríos en los cerros desiertos
y manantiales en medio de los valles;
convertiré el desierto en ciénagas,
haré brotar arroyos en la tierra seca.
En el desierto plantaré cedros,
acacias, arrayanes y olivos;
en la tierra seca haré crecer
pinos juntamente con abetos y cipreses,
+Con respecto a estas obras de restauración prodigiosa que esperan a los redimidos de "todo Israel" - a Jezreel- exclama el profeta Joel:
“Tierra, no temas; alégrate y gózate,
porque YaHVéH hará grandes cosas”
Joel 2:21
La nueva Jerusalem, capital de ese nuevo mundo de paz y justicia, será surcada por un río de agua de vida que surgirá del nuevo Templo. ¿Podemos imaginar su gloria y la cualidad sobrenatural de sus aguas?:
"Entonces me dijo:
- Estas aguas salen a la región del oriente,
descienden al Arabá y entran en el mar.
Y al entrar en el mar, las aguas son saneadas.
Todo ser viviente que nade por dondequiera
que entren estos dos ríos, vivirá;
y habrá muchísimos peces
por haber entrado allá estas aguas,
pues serán saneadas. Vivirá todo
lo que entre en este río".
(Ezequiel 47:8-9)
de modo que las aguas de estos ríos que descenderán desde el Templo hacia el oriente y occidente sanearan tanto las aguas sulfurosas de lo que hoy llamamos Mar Muerto, como la de los mares y océanos cuando lleguen a ellos. Entonces serán limpios de toda contaminación y llenos de bullente vida.
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