miércoles, 24 de abril de 2013

EL MISTERIO DE LA PIEDAD QUE OFENDE A ESTE MUNDO

 
“E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad:  Dios fue manifestado en carne…”
1 Timoteo 3:16


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Leemos en las noticias sobre Egipto:

“Como en los otros países del mundo árabe y musulmán... en cuyo seno se ocultan y actúan los islamistas, en Egipto la tendencia entre los cristianos es al repliegue, la ocultación, la huida o el martirio” (1)

Y en las noticias sobre Corea del Norte:

“cualquiera que sea descubierto en una misa clandestina o en posesión de una Biblia es detenido, torturado y enviado a uno de los campos de prisioneros o incluso condenado a muerte” (2)

¿Cual es el motivo que lleva a un estado musulmán fundamentalista y a un estado ateo materialista –también fundamentalista en lo suyo- a la práctica sistemática de este odio asesino contra los cristianos? Dice en 1 Timoteo 3:16: “E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad:  Dios fue manifestado en carne…”. Esto es lo que ambos no aceptan. Unos por adorar a un dios que dice habitar intocable en el cielo desde donde elige sus profetas furibundos y otros por el pecado de incredulidad cerril que es madre de todos los pecados. Para unos –los islamitas-  Juan 3:16 es inaceptable. En su siempre airada fe, la idea de un Dios que dona a Su Hijo a los hombres para que con Su muerte vicaria sean exculparlos del pecado y tengan vida eterna, es blasfemia. Y para los otros -los estalinistas en general con su culto ateo a la personalidad- un “misterio de la piedad” que revela que el Dios Omnipotente se hizo hombre y ahora es Señor de todos (Hech. 10:36) es la kriptonita que anularía sus "superpoderes". Es que este mundo no puede aceptar la fe cristiana de un modo u otro. Lo pone incómodo. Ella trae una Verdad desestabilizadora, una Novedad que lo trastoca todo: ¡Dios hecho hombre!. Y aun en la civilización occidental forjada sobre esta fe, en donde, gracias al orden intrínsico y maravilloso del universo que proclama un Creador y deja "sin excusa" (Rom 1:20) al que lo contempla con el telescopio o con el microscopio, la ciencia ningunea al Alfa y Omega, que es principio y fin de toda creación. Esto es también pensamiento entenebrecido. Jesús/Yeshua oró así por sus discípulos en la última cena "No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo" (Juan 17:15-16). Cuando un cristiano es martirizado por su fe y fidelidad va hacia su verdadero lugar, que no es este. Dice Apocalipsis 20:4: "Y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios". Guardémonos para ese tiempo eterno siendo fieles hasta el fin.

2 comentarios:

  1. Este artículo destaca una verdad innegable, gracias por compartirlo con nosotros y adelante en la obra que el Señor te encomienda, bendiciones desde España.
    Ana.

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    1. Gracias Ana, Dios bendiga tu ministerio y el de Juan también. Gracias por tu amistad.

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